En 1933, en
el madrileño Teatro de la Comedia, veía la luz un nuevo movimiento político bajo el
nombre de Falange Española. Entendida más como un modo de ser que como una forma de
pensar, bajo su nueva bandera se manifestaba el anhelo de regenerar España recogiendo lo
mejor de su legado histórico y armonizándolo con un ansia revolucionaria de Justicia
Social, a fin de devolver a los españoles la fe en una empresa colectiva como medio
indispensable para atraer de nuevo a los hombres y a los pueblos hacia una concepción
cristiana de la vida y de la historia. Un puñado de jóvenes fueron los responsables de recoger esa bandera, y de
derramar sobre ella su sudor e incluso su sangre. En las calles de España, en los campos
de batalla de nuestra Guerra Civil, en las estepas rusas y allí donde la Patria, el Pan y
la Justicia requirieron su sacrificio, quedaron plasmadas la inquietud y el idealismo de
una juventud que se resistía a sucumbir al conformismo y a las comidades del hogar.
Primero a través de la Falange fundacional y las organizaciones que de ella dependían
(el SEU, la Sección Femenina, la CONS...), más adelante por medio de las iniciativas
falangistas que albergó en su seno el anterior régimen (la División Azul, el Frente de
Juventudes, etc.), sin olvidarnos por supuesto -entre otros- de los grupos que en torno al
FES constituyeron la primera iniciativa falangista independiente en la clandestinidad de
la oposición a ese mismo régimen, hasta llegar a las organizaciones que se integran hoy
en día en la Falange, la historia ha recogido la huella de numerosos falangistas, unos
Caídos, otros desaparecidos, los más luchadores silenciosos que nunca abandonaron el
olvido sin dejar por ello la lucha.
Esa huella es la que
se propone recuperar la Fundación Salvar la Memoria, por medio de la
colaboración de los distintos colectivos y personas que aún hoy, más de setenta años
después de ese acto inaugural de la Falange, se siguen identificando con el pensamiento
político de su Fundador y primer Jefe Nacional, José Antonio Primo de Rivera. Y queremos
recuperar esa huella para salvar del olvido a esos camaradas, para aprender de su ejemplo
y de sus errores, y para construir, con los ojos puestos en el futuro, la Patria con la
que tanto soñamos.
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